Sobre el concepto de Postone del vaciamiento de la sociedad trabajadora
VI

por Jehu

Al castellano: Non Lavoro

https://therealmovement.wordpress.com/2020/07/03/on-postones-concept-of-the-hollowing-out-of-working-society-vi/


En la última publicación sostuve que, eventualmente, el estado tendría que encontrar una manera de pagar a la sociedad trabajadora por el tiempo de trabajo que no era socialmente necesario so pena de su disolución.

Bueno, “eventualmente” resultó ser en torno a 1933, en medio de la Gran Depresión.

Y, seamos justos, el estado en realidad no se propuso pagarle a las personas por el trabajo que no era socialmente necesario; simplemente resultó ser así.

Lo que se propusieron hacer fue, entre otras cosas, salvar al equivalente social de nuestros pobres y condenados tejedores manuales: los pobres y condenados agricultores de la era de la depresión.

Los precios en 1933 se derrumbaban en una mortífera espiral deflacionaria no muy distinta a la enfrentada por nuestros pobres y condenados tejedores de telares manuales. El estado se vio obligado finalmente a intervenir para tomar el control de la producción capitalista, comenzando con la agricultura.

Una fuente lo expresó de esta manera:

A los pocos días de su toma de posesión en 1933, el presidente Roosevelt convocó al Congreso a una sesión especial e introdujo un récord de 15 leyes importantes. Una de las primeras en ser presentada y promulgada fue la AAA [Agricultural Adjustment Act], la Ley de Ajuste Agrícola. Por primera vez, el Congreso declaró que [era] “la política del Congreso” equilibrar la oferta y la demanda de productos agrícolas para que los precios apoyaran un poder adquisitivo decente para los agricultores. Este concepto, descrito en la AAA, se conocía como “paridad”. La AAA controló el suministro de siete “cultivos básicos” — maíz, trigo, algodón, arroz, maní, tabaco y leche — ofreciendo pagos a los agricultores a cambio de sacar parte de sus tierras de la agricultura, y no plantar un cultivo.

Como puedes ver, en la cita anterior, los primeros programas fascistas de Roosevelt se basaron en una idea errónea: el estado estaba “ofreciendo pagos a los agricultores a cambio de sacar parte de sus tierras de la agricultura, y no plantar un cultivo”.

Debido a las mejoras en la aplicación de la ciencia y al progreso de la tecnología en la agricultura, la necesidad de trabajo humano en el sector se estaba desplomando. En consecuencia, el valor de los productos agrícolas y sus precios se desplomaron. Muy pronto, los agricultores se encontraron en la misma situación que nuestros pobres tejedores de telares manuales: trabajando largas horas por muy poco a cambio. Roosevelt prometió que podría solucionar esto, esencialmente, pagándoles para que no cultiven cosas — un ejemplo temprano de lo que ahora se conoce como renta básica.

Se necesitó un genio como Keynes para ver la falla en esta tonta idea:

A juzgar por algunas declaraciones del Canciller del Tesoro, se ha sentido él atraído por la idea de aumentar los precios de las mercancías restringiendo su oferta. Ahora bien, puede bien beneficiar a los productores de un artículo en particular acordar en restringir su producción. Igualmente, puede bien beneficiar a un país en particular, aunque a expensas del resto del mundo, restringir el suministro de una mercancía a la que está en condiciones de controlar. Incluso, muy ocasionalmente, puede beneficiar al mundo en su conjunto organizar la restricción de la producción de una mercancía en particular, cuya oferta esté muy desequilibrada con la oferta de otras cosas. Pero como remedio general, la restricción es peor que inútil. Para la comunidad en su conjunto, reduce la demanda destruir los ingresos de los productores recortados, tanto como reduce la oferta. De modo que, lejos de ser un medio para disminuir el desempleo, es, más bien, un método de distribución más uniforme del desempleo que hay, al costo de aumentarlo.

Lo único que se puede ganar pagando a los agricultores para que no cultiven, dice Keynes, ¡es hacer que todos en la comunidad agrícola sean más pobres!

Como alternativa, Keynes propuso un axioma bastante llamativo:

Para las mercancías en su conjunto, no puede haber medios posibles para el aumento de sus precios, más que aumentar el gasto en ellas más rápido de lo que llega su oferta al mercado.

En otras palabras, para detener el colapso de los precios en la Gran Depresión, el estado tenía que pagar más por las mercancías a pesar de su valor en disminución.

El precio ya no expresaría el tiempo de trabajo socialmente necesario requerido para producir una mercancía, su valor.