Lucha de clases y el colapso de la producción basada en el valor de cambio

por Jehu

Al castellano: Non Lavoro

https://therealmovement.wordpress.com/2014/03/31/class-struggle-and-the-breakdown-production-based-on-exchange-value/


Hay que notar lo que el teórico laboral George Caffentzis afirma en su ensayo “El marxismo después de la muerte del oro”. A pesar de que Marx creía que el sistema de crédito en sí mismo, según Anitra Nelson, “da señales de la desintegración de las relaciones capitalistas”, según Caffentzis, el desprendimiento final del oro con el sistema de crédito, refuta a Marx. Caffentzis y otros teóricos laborales tuvieron dos interpretaciones de las acciones de Nixon en 1971: o la muerte del capitalismo, o la muerte de la teoría laboral.

Adivina cuál eligieron.

Para los teóricos laborales como Caffentzis, el colapso del acuerdo de Bretton Woods no fue una señal de que la producción basada en el intercambio se hubiese desmoronado finalmente y por completo, sino que fue una señal de que Marx había resultado estar completamente equivocado con respecto a una categoría tan elemental y fundamental de su teoría laboral, como el dinero.

Así, por toda la década de 1970, tenemos a estos marxistas tratando de explicar la relación del estado con el modo de producción, sin siquiera caer en cuenta de que la producción basada en el valor de cambio ya no existe. Además, y como lo demuestra la reciente publicación del ensayo de Caffentzis, aún 40 años después, no han caído en cuenta. Y sin embargo, se espera que creamos que estos teóricos laborales son capaces de explicar la relación del estado con un modo de producción que dejó efectivamente de existir en 1971.

Es, por supuesto, una herejía en estos días sugerir que la producción basada en el valor de cambio ya no existe, a pesar del hecho de que Marx predijo justamente dicho resultado. E incluso si Marx no hubiera predicho con precisión este resultado, toda la evidencia a disposición de los teóricos laborales apunta a esta conclusión. El hecho de que, además de la predicción de Marx, la evidencia disponible a los teóricos laborales respalde esta conclusión, solo hace que sus errores sean mucho más atroces e imperdonables.

Si la producción basada en el valor de cambio había dejado ya de existir en los tiempos del debate de la década de 1970, ¿cuál era entonces la “función” del estado? La pregunta se responde sola: la función del estado era facilitar la producción de plusvalía en un período en el que el valor de cambio ya no existía. La producción de plusvalía no cesó, pero la plusvalía recién producida ya no podía expresarse en la forma del valor de cambio. Para expresarse en la forma del valor de cambio, se requería un dinero-mercancía que sirviese como estándar de precios, pero en 1971, Estados Unidos se vio obligado a dar fin a la canje de dólares por oro, en virtud del acuerdo de Bretton Wood. En adelante, los dólares solo podrían canjearse por dólares o, lo que es lo mismo, los dólares mismos se convierten en el “dinero mundial”.

Facilitar la producción de valor en medio del colapso de la producción basada en el valor de cambio no es una función del estado en general; es más bien una función que solo un estado en particular puede desempeñar: Washington. Ningún otro estado tiene esta capacidad y, por lo tanto, en relación con Washington, todos los demás estados son simplemente estados fascistas fallidos. Así, en la década de 1970, la relación del estado con el modo de producción se redujo a la relación de Washington con el capital total del mercado mundial.

Dado que la relación de “lo político” con “lo económico” (como lo expresa Clarke) es la relación de cualquier estado dado con el capital total del mercado mundial, es obvio que, contrariamente al argumento de Holloway y Picciotto, la lucha de clases de cualquier país no tiene ningún impacto en esta relación. La lucha de clases en Gran Bretaña tiene que ver con qué clase controlará el poder estatal en Gran Bretaña, pero el poder estatal en Gran Bretaña no tiene control alguno sobre el capital total del mercado mundial. Lo mismo puede decirse, con más o menos los mismos grados de validez, de las luchas de clases en Grecia, España, Rusia, Ucrania, etc.

¿Qué significa que la producción basada en el valor de cambio colapsa finalmente en 1971? Significa, en primer lugar, que el capital ya no puede convertirse en dinero y que, al no poder convertirse en dinero, no puede intercambiarse por fuerza de trabajo. Como se explica en Trabajo asalariado y Capital:

“El capital perece si no explota la fuerza de trabajo, y, para explotarla, tiene que comprarla”.

Para explotar el trabajo asalariado, el capital primero debe convertirse en dinero, es decir, la plusvalía producida con la explotación de la fuerza de trabajo debe ser realizada en una venta. El colapso de la producción sobre la base del intercambio supone simplemente que este salto del valor, de mercancías a dinero, ya no puede ocurrir. Esta es exactamente la situación en la que se encontraba Francia y otros países capitalistas avanzados cuando Nixon cerró la ventana de oro. Los dólares que acumularon a través de excedentes comerciales con Washington, eran simplemente una referencia, fichas, de dinero a ser canjeadas por oro. Cuando Nixon se negó a canjear los dólares por oro, estos países se vieron obligados a reconocer el dólar como “dinero”, tal como antes, en la década de 1930, sus propios ciudadanos se vieron obligados a reconocer las fichas emitidas por cada estado, como tal.

Pero el reconocimiento del dólar estadounidense como “dinero mundial” equivalía al intercambio de mercancías por un símbolo de dinero que no tenía ningún valor. Era, por cierto, el reconocimiento de que las mercancías mismas no tenían valor de cambio y, por lo tanto, que la plusvalía contenida en ellas no podía realizarse. A pesar de las protestas de las naciones por este estado de las cosas, fuera de la zona del dólar, los límites de la realización de la plusvalía se vieron severamente restringidos.

Para realizar la plusvalía en forma de superávit comercial, este superávit comercial tuvo que realizarse en la forma de fichas estadounidenses sin valor. Y esto se debió a que ninguna otra nación estaba dispuesta o era capaz de ejecutar el déficit comercial necesario para absorber el exceso de capital acumulado en el mercado mundial. Así como se había demostrado que el gasto deficitario al estilo keynesiano era necesario para evitar la depresión dentro de cada nación, el gasto deficitario de los Estados Unidos era ahora una condición para la producción de plusvalía en todo el mercado mundial.